jueves, 28 de febrero de 2008

Tarde de febrero

Igual que ayer, el Meditérraneo está brumoso, el puerto, a menos de doscientos pasos, respira un aliento blancuzco, que lentamente envuelve las callejuelas barcelonesas con su hálito frío que sube por las piernas y se cuela por las rendijas del cuello y las mangas de la chaqueta. Mientras tanto, a 8.500 km, en una ciudad de clima templado, enclavada en un estrecho valle en medio de las estribaciones de la cordillera central de los Andes colombianos, el sopor del mediodía invita a buscar la sombra y a beber un vaso de algún jugo de fruta tropical.